HABLEMOS DE PATERNIDAD

Hablamos sobre maternidad entre amigas, hablamos en nuestros círculos de mujeres. Hablamos de maternidad con los profesionales que nos apoyan en nuestro parto y embarazo, hablamos sobre maternidad con el pediatra. Leemos y escribimos mucho sobre maternidad. Pero sobre paternidad ¿cuándo hablamos? Sobre paternidad hablamos bastante poco.

Quizá sea porque al menos, quien escribe y gran parte de las que leen son madres y no padres. Pero también creo yo que se debe a que en nuestra cultura, la crianza es una tarea asignada a las madres. Los padres apoyan, ayudan, proveen. A pesar de las revoluciones feministas y de que todo apunta a promover el fin de los roles de género, los doctores, las publicidades, nuestras páginas informativas y reflexivas, le siguen hablando a las madres.

Hablemos hoy de los padres. Hoy se habla mucho de “coparentalidad”, o como padres y madres compartimos roles y tareas en la crianza de nuestros hijos. También se habla de la “paternidad activa”, como una forma de contraponernos a un rol pasivo en la crianza. Sin embargo a mi me acomoda más , así como cuando hablamos de maternidad, hablar de paternidad consciente. Porque tanto a un hombre como a una mujer no podemos pedirle que sea alguien que no es, la paternidad tiene que ser desde la conciencia de si mismo que tenga cada persona.

Si hablamos de “Paternidad activa”, podemos reducir el rol de padre en la crianza a realizar ciertas actividades. Un papá que haga comida y que dé comida. Un papá que bañe y cambie pañales. Un papá que se despierte por las noches. Un papá que juegue y portee. Pero ¿es eso lo que los papás y los niños y niñas necesitan? ¿No será mejor que un papá “hacedor”, tener y ser un papá consciente?

Un papá consciente es un papá que quiere hacer la comida porque le importa la calidad de los alimentos que sus hijos consumen y se siente responsable de su alimentación. Un papá consciente ya no es el mismo que era antes, se revisa y reflexiona sobre quien es y como eso decanta en la relación con sus hijos/as. Un papá consciente se hace cargo de sus heridas y sus sombras, las mira de frente y crece. Un papá consciente busca ayuda cuando siente que no puede solo.

Los cambios que genera el embarazo no terminan con la llegada del bebé. Este proceso ejerce una enorme presión sobre la pareja y por ello, ambos integrantes pueden verse afectados por el estrés y la alteración de sus hábitos. Los hombres llevan una carga pesada aunque no lo parezca.

Puede decirse que la parte más pesada es tener que pretender que todo está bien. Es difícil concebir que un hombre va a aceptar que esta situación lo ha superado, o mucho peor que va a ponerse a llorar a mitad de faena. Por el contrario, las mujeres tenemos la ventaja de ser libres y de dejar salir nuestros sentimientos sin temor.
En tal sentido, hablando de emociones, esta es el área en la cual se centra este tipo de padecimientos. Nos emocionamos demasiado con el embarazo y el nacimiento del pequeño. Esto no está mal, es aceptable y comprensible, pero no sabemos cómo nos va a atacar.

Las señales de depresión en los hombres no se asocian casi nunca con el típico cuadro de tristeza. Los hombres se deprimen de una manera diferente de las mujeres. El estado de ánimo del hombre deprimido por lo general no es abatido, sino todo lo contrario. Se pone en evidencia por medio de la irritabilidad y la agresividad.

El origen de este tipo de depresión es el mismo en las mujeres que en los hombres. Sin embargo, la tristeza y aflicción que sienten la expresan de manera distinta. La paternidad significa la realización de un esfuerzo físico y mental que genera efectos psicológicos notables. Lo que experimentan en general es una congestión emocional. Las señales pueden ser las siguientes:

Ansiedad
Cambios drásticos de humor
Agresividad
Desmotivación y apatía

Estas señales pueden ser perceptibles claramente, pero si no sabemos qué las provocan podemos fallar en nuestra interpretación. Aunque es sabido lo difícil que resulta lidiar con alguien con agresividad y malhumor, queda de nuestra parte ayudarlo a superar esta situación. La paciencia, compresión y el amor, van de la mano con la solución a la mayoría de estos problemas.

Tras hablar de una paternidad consciente y de cómo puede sentirse el papá ante su nuevo rol, no debemos olvidar la comunicación en la pareja tras la llegada de un nuevo miembro a la familia.

En ocasiones, el hecho de convertirnos en papá y mamá puede hacer que la pareja se resienta y que, cuando antes todo eran largas conversaciones tumbados en el sofá, sin interrupciones ni horarios, ahora comprobamos que debemos aprender una nueva manera de comunicarnos, de hablar con el otro.

Para ello es importante tener en cuenta varios aspectos:

Las emociones que estéis sintiendo en cada momento
Empatía con la pareja
Escucha activa
Relajación y mindfullnes
Establecer nuevos patrones familiares
Encontrar espacios libres
Amor, mucho amor

Dime, papá ¿cómo haces para cuidar vuestra comunicación?